viernes, 19 de agosto de 2016

Cirugía, mi camino


No ha sido nada parecido a lo que dicen los seminaristas que sienten al oír a dios, y menos mal, porque si un día me levanto escuchando voces en mi cabeza, que le den a todo, me voy directo a la planta de psiquiatría de mi hospital, que ya sé donde está y me ahorro los viajes al seminario.

No, esto no tiene nada que ver, ha sido más bien como el desarrollo de una enfermedad crónica, lentamente, sin prisa y sin hacer demasiado escándalo, como el agua horadando la roca incansablemente y moldeando el paisaje con los años. Recuerdo claramente como hace 5 años, cuando comencé la carrera de medicina, me veía a mi mismo en el futuro como una especie de Dr. House -quizás no tan borde- un auténtico "todolosabe" que podría diagnosticar cualquier patología que se le pusiera por delante, ya fuese una parasitación cerebral por un gusano o una rara alteración genética... daba igual, me veía como un gran clínico. Por supuesto esto duró a lo sumo un mes, lo que tardas en darte cuenta de que la medicina nada tiene que ver con la televisión, que no es tan glamurosa, que es mucho más sucia, maloliente y desagradable que lo que se muestra en las pantallas con esos actores tan guapetes. Pero también te das cuenta con el tiempo de que se trata de una disciplina humana, en el sentido pleno del término, es una disciplina en la que conoces al ser humano, tal cual, en la que muchas veces, y esto es importante, sólo se puede aspirar a aliviar el sufrimiento del enfermo. Somos humanos, y como tales podemos cometer errores, de ahí la importancia de aprender a trabajar en equipo para reducir al mínimo posible el error humano. Pero tampoco podemos olvidar que no existen enfermedades, sino enfermos y que hay que personalizar en la medida de lo posible nuestra interacción en el proceso de la enfermedad. Todo esto convierte a la medicina en la más hermosa y noble profesión que existe -bajo mi punto de vista, claro- y en una disciplina con un cantidad de conocimientos abismal.

Y bien ¿para qué tanto rollo? Pues para adornar esta entrada un poco y para contar lo que podría haber dicho en una linea: Quiero ser cirujano. ¿Y para esto tanta gaita? Pues si, porque es verano, tengo tiempo libre (lo más preciado que existe), ningún plan y me he acordado de que tenía un blog. Tal cuál.
Continuando con lo anterior, que me disperso, la ingente cantidad de conocimiento hace necesario que los profesionales se especialicen. La primera división clara se da entre especialidades clínicas, quirúrgicas, mixtas y de laboratorio, que como las ramas de un árbol se va dividiendo en las diferentes especialidades y subespecialidades. Aborrecía la cirugía y todo lo que estuviera relacionado con anatomía en los dos primeros años de carrera, simplemente veía estas asignaturas como un trámite necesario para continuar estudiando algo más interesante. Aunque he de decir que en las prácticas disfruté, quizás esas horas contemplando y diseccionando cuerpos -mientras nos colocábamos en grupo con el formol del ambiente- fueran la semilla que ha ido brotando con el tiempo. Poco a poco y sobretodo con el comienzo de las prácticas en el hospital pasando por diferentes servicios me di cuenta de que había estado muy equivocado con las especialidades quirúrgicas, y un día sin saber desde cuándo y cómo había ocurrido me di cuenta de que quería ser cirujano. ¿Por qué? Porque las especialidades quirúrgicas son las más resolutivas, el paciente te viene con su problema, y eres tú con tus propias manos y habilidad el que resuelves la situación. No sé, es simplemente algo bestial, al menos a mi me lo parece así.
Aún no tengo claro qué especialidad quirúrgica me gustaría hacer, (y tampoco quiero cerrarme puertas para cuando llegue el temible MIR y ponga las cosas en su sitio) y aunque en mi mente tengo ciertas ideas, mejor me las guardo por lo que pueda pasar. Lo importante es que he encontrado el camino que quiero seguir y que me llena. Y eso no se paga con dinero.

"La cirugía es la más científica de las artes, y la más artística de las ciencias"

lunes, 18 de abril de 2016

Cae la lluvia


Cae la lluvia mojada
y contra el suelo
empapa mi alma,
que ya no se queja,
tan solo su pelo
sacudiendo mi calma,
gotas que claman
cayendo del cielo.

                                David Gil

miércoles, 17 de junio de 2015

Lipdub Medicina 2015 Valladolid




Lipdub de la promoción 2015 de medicina de la Universidad de Valladolid. Me ha gustado mucho y se nota que está muy bien preparado y dirigido. ¡Felicidades!

martes, 24 de junio de 2014

A la mar


Envueltos por la brisa marina viajamos todos nosotros en barquitos a la deriva, perdidos hacia nuestros destinos. En el camino nos vamos cruzando entre nosotros, compartimos experiencias de marinos, decoramos nuestros barcos y comparamos con el del resto. Hay variedad como en todo, unos flotan galantes en el bravo mar mientras otros se hunden sin remisión al más mínimo azote o carga pesada. Hay quienes deciden navegar en solitario con el rumbo fijo, otros sin embargo abandonan su nave por otra y construyen juntos con su madera un barco nuevo, más estable.
Vamos todos -ni uno solo se salva- en la misma ruta de navegación, pues la corriente imparable nos arrastra sin remedio. Algunos, mecidos por las olas y el viento que agitan la embarcación y los cuerpos desnudos, nos paramos a pensar durante el viaje en su sentido y razón, otros sólo siguen la estela que dejan al pasar a su lado las naves más cercanas, conformándose con imaginar lo que otros ya han visto.

Aquí y ahora remando en mi barquita observo admirado una barca cercana, lleva ya un tiempo navegando por estas aguas y su curiosa forma de remar ha llamado mi atención. Pasan por mi mente historias antiguas de naufragios, abordajes piratas y grandes gestas que una vez fueron utopías y hoy son recuerdos, pienso  que no hay destino escrito y lo imposible duerme arropado por lo probable. Tendríais que ver como brilla su casco bañado por el sol y el reflejo del agua, como rompe las olas que quieren sacudir la proa, parece que si está cerca de mi barca navego más ligero a su lado. Unas ganas locas de abordar la barquita despiertan en mi interior.

Es este un lugar agradable en el que estar, lejos de las naves competitivas que chocan una y otra vez entre ellas y el resto por ponerse en cabeza, en cabeza de una flota que solo tiene por meta caer inevitablemente por la gran catarata, esa al final del mar que marca el fin del tiempo y nos iguala sin distinción seamos barcas de madera o enormes portaviones, un mismo destino nos aguarda.

Bañado por el sol y los temporales que de vez en cuando acompañan, el sonido vacío y hueco de los cantos de sirena que llaman a su encuentro a despistados marineros no son para mí. Yo, siempre soñando con estar despierto, prefiero ir a mi ritmo y contemplar admirado el horizonte y las estrellas que me cubren, saludar a mis compañeros de viaje y quien sabe, quizás echar el ancla en algún nuevo cachito del mar junto a esa barquita, sin demasiado equipaje para no hundirnos, preocupados solo de estar ahí y sin tener miedo al futuro.

viernes, 2 de mayo de 2014

Mi casa

 Algún día ondeará en lo más alto la bandera negra de mi vida, mientras sigue en construcción mi casa. Esa casa loca y cambiante, hogar del frio y la verdad, siempre con luz propia aunque conectada a la corriente. Tiene mi casa ventanas que dan a tu patio en primavera, donde intercambiamos miradas y bailamos hasta que el sol nos despide. Tiene mi casa también en sus armarios los restos del camino, las pisadas y el polvo que mancha las alfombras, recorren el suelo y el robusto reloj de arena tallado por el hombre colgado en la entrada.
Mi casa es la melodía que me anima a continuar, mi casa es el  laberinto y las criaturas que se esconden dentro de él. Mi casa es el Rock and Roll, donde suena mi guitarra. Mi casa es un barco cargado de deseos flotando en la mar sellada, a orillas de tu cama, gobernada por un viejo corsario holandés que añora su libertad. Mi casa son las personas y sus golpes en salud, mi casa es el bosque de los sueños y yo soy su leñador. Mi casa son los enfermos, mi casa es un hospital, mi casa es sufrimiento pero también felicidad. Mi casa es el punto y seguido y también el punto final.


sábado, 12 de abril de 2014

Esperar el momento

Y golpear con el alma la pared, romper en mil pedazos la sombra del espejo para derretir la cera de las velas que nos alumbran y que el calor se transmita a tus manos. Ahogar el silencio con metal, pastillas y sudor, encerrar los prejuicios y amarrar bien fuerte el cronómetro para sucumbir en aquel tronco del árbol tallado a fuego y navaja. Y llorar de vez en cuando porque estamos vivos, el final del cuento nos supo respetar. Soplar por las noches a la sopa fría, hacernos los duros sabiendo las respuestas y respirar profundo de ese aire escaso que nos regala la libertad.
Leña al sol, campo quemado, gusanos se arrastran por nuestros cuerpos y baña tu risa mi hogar. Mueve el tiempo y el espacio su mano firme la negra dama, viendo el humo de tu cigarro retroceder a tus labios pues no somos ni antes ni después de ser, nada.
Sentir el vacío y la caída, esas mariposas que revolotean en nuestras tripas, mirarnos las pupilas para descolgar el teléfono y saltar del precipicio pues tú y yo sabemos lo que se esconde tras el maquillaje. Construir ahora nuestro muro, sembrar la semilla de nuestro árbol y buscar los acordes de nuestra canción para al final besarnos y llegar a ser nada y llenarnos de todo. Recoger los cristales rotos de los sueños y guardarlos en el cajón del olvido.


domingo, 23 de marzo de 2014

Marchas de la dignidad

Ayer tuve la suerte de vivir y formar parte de un acontecimiento único y unir mi voz junto a otras dos millones de voces (cuarenta mil personas calcula la policía y los medios que inundaron el Paseo del Prado y Recoletos desde Atocha a Colón... es decir lo que viene siendo un partido de fútbol a media entrada, persona arriba persona abajo ^^).


La manifestación que partió sobre las cinco de la tarde de Atocha fue masiva no, lo siguiente. Al llegar a Atocha la marea humana que allí había congregada proveniente de todos los rincones del país imponía a la vista, era incapaz de ver el inicio y el final de la congregación, la manifestación más abarrotada en la que he estado nunca. Ocho columnas de cientos de personas y tras un largo camino a pie se unieron en Madrid, las banderas andaluzas, extremeñas, vascas, gallegas, catalanas, asturianas, valencianas, leonesas, castellanas... se hacían ver por todos lados. Caminé junto a los desahuciados, junto a los desempleados, junto a las mujeres de los mineros que tanto han luchado y siguen haciéndolo por sus familias, junto a sindicatos de estudiantes y trabajadores, junto a campesinos y gente del campo, junto a familias enteras que se unieron a la marcha con sus hijos, junto a los bomberos siempre tan implicados con la gente y un verdadero ejemplo de heroicidad, junto a médicos y profesionales sanitarios luchando por la salud de todos, junto a profesores y maestros en defensa de una educación pública de calidad para todos... caminé junto a tanta gente, junto a tantas personas con un mismo objetivo, que pude sentir que podemos cambiar las cosas, que el pueblo sí sabe unirse y reclamar lo que es suyo, que tenemos dignidad.

Los discursos que se hicieron en la Plaza de Colón fueron increíbles, consiguieron emocionarme de verdad y ponerme los pelos de punta... dudo mucho que los medios difundan dichos discursos, no les interesa, por lo que pongo los dos que más me gustaron. El de Diego Cañamero fue espectacular, la implicación de ese hombre con los trabajadores es todo un ejemplo.


Y antes de la conclusión del acto fue cuando se produjeron los primeros incidentes y cargas policiales contra TODO el mundo. Parece ser que tenían prisa algunos por alimentar a sus animales y dejar de oír el grito de la gente, además de que llegaba la hora del telediario y no había noticia que emitir, y así fue que entre el grupo minúsculo que empezó a lanzar piedras y objetos a la policía cuentan numerosos manifestantes haber reconocido a algún policía infiltrado, que más tarde vieron armado y con placa...


Si quieres información apaga la televisión, lee más, sal a la calle y juzga tú mismo con tus propios ojos, mira la verdad del mundo. Es fácil conformarse, no preguntarse el porqué de las cosas, evadirse de la realidad, ignorar sucesos e información, en la mierda -y esta es la verdad- se está calentito... hasta que te toca a ti, si es a ti al que te toca ser desahuciado, si es a ti al que te toca no poder pagar la medicación de algún familiar, si es a ti al que te toca no poder trabajar, si es a ti al que te toca ver a tus hijos pasar hambre, si es a ti al que te roban los ahorros de toda tu vida, si es a ti al que te toca saltar una valla y jugarte la vida en busca de una vida digna, si es a ti... ahí amigo la cosa cambia.
Porque hay algo que debemos comprender y que no quieren en este sistema que se han montado que sepamos, que somos personas todos nosotros, lo somos de veras, con nuestros derechos y libertades. Constantemente nos bombardean diciéndonos lo contrario, atando las mentes, marcando el camino, su camino, Divide et Impera que diría Julio Cesar. Debemos tomar conciencia de esto, dejar de ser mayoría silenciosa y pasar a ser mayoría ruidosa, señalar con el dedo a los responsables de nuestro sufrimiento y hacerles pagar por sus crímenes, despertar del letargo en el que nos encontramos y contribuir a la creación de un mundo justo para todos, un mundo en el que merezca la pena vivir, en el que el ser humano se encuentre a sí mismo... ¿No es acaso ese el fin último del progreso y al que se dirige nuestra especie? Yo así lo creo.

"En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida" 
Federico García Lorca